La crisis de Tapia sacude el poder que sostiene a Alejandro Domínguez

La Justicia allanó la AFA y 17 clubes por presunto lavado, ampliando la presión sobre Claudio Tapia y reconfigurando el equilibrio regional que sostiene el poder de Alejandro Domínguez en Conmebol y en los espacios de decisión de FIFA.

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Fuera de juego 09/12/25

Por Alfredo Guachiré

La tormenta que rodea a Claudio “Chiqui” Tapia en Argentina ya no es un ruido interno de AFA. Es un temblor que atraviesa la arquitectura política del fútbol sudamericano y golpea el bloque que sostiene la influencia de Alejandro Domínguez desde Conmebol. Lo que comenzó como tensiones deportivas y presiones políticas ahora sumó un capítulo decisivo: la Justicia argentina allanó la AFA, la Liga Profesional y 17 clubes en una causa por presunto lavado de dinero, ampliando la presión sobre un dirigente que todavía controla cargos estratégicos en Conmebol y FIFA. Para el bloque regional que lidera Domínguez, el impacto ya no es hipotético: es inmediato.

La gravedad del operativo judicial modificó el escenario en cuestión de horas. Se requisaron oficinas, documentación contable y equipos informáticos como parte de una investigación sobre movimientos financieros que involucran a entidades del fútbol argentino y a circuitos de dinero que pasaron por financieras bajo sospecha. Aunque la causa no imputa directamente a Tapia, la conducción de AFA queda bajo un nivel de escrutinio inédito, justo cuando su rol internacional es indispensable para el equilibrio político de Conmebol y para la presencia sudamericana en los órganos de decisión de la FIFA.

El peso internacional de Tapia explica por qué la crisis dejó de ser argentina. Su declaración jurada informa ingresos anuales superiores a 818 millones de pesos (aprox. 710 mil dólares). Según documentos y reportes periodísticos, su remuneración por Conmebol ronda los 60 millones de pesos mensuales (aprox. 49 mil dólares) y percibe otros 30 millones (aprox. 24 mil dólares) en viáticos por actividades de AFA. Esa estructura confirma que su poder económico y político no se estructura en Buenos Aires: se estructura en Luque y Zúrich, donde ocupa simultáneamente la vicepresidencia segunda de Conmebol y un asiento en el Consejo de la FIFA.

Sede de la Conmebol en Luque, declarada como “baldío” y exonerada de impuestos municipales.

El voto argentino que sostiene el bloque

El nuevo frente judicial complica un punto neurálgico del poder regional: el voto argentino en FIFA, pieza del bloque sudamericano que sostiene a Domínguez. La continuidad de Tapia en esa mesa no es un detalle administrativo, sino un factor que sostiene la correlación de fuerzas del continente en decisiones que van desde calendarios globales hasta fondos de desarrollo. Si Argentina pierde estabilidad dirigencial o si Tapia queda debilitado en su país, esa silla pierde peso, y con ella se resquebraja la estructura que Domínguez ha mantenido durante la última década.

El gobierno de Javier Milei también juega. La presión sobre la AFA, la discusión sobre su estatuto y la tensión entre conducción civil y fiscalización estatal añaden un componente político que no existía hace seis meses. El allanamiento aceleró ese proceso. La disputa por quién representa al fútbol argentino en la escena internacional ahora está directamente conectada a un proceso penal que involucra a casi veinte instituciones.

Alejandro Domínguez impone la Orden de Honor a Claudio Tapia durante un acto oficial de Conmebol.

Las acusaciones que rodean a Tapia

El contexto argentino incluye un frente judicial y administrativo que alimenta la crisis. Tapia enfrenta auditorías por presuntas inconsistencias en documentación financiera, reclamos sobre el sistema disciplinario, tensiones con clubes y denuncias vinculadas al manejo de sanciones y criterios arbitrales. Paralelamente, organismos fiscales y de control avanzan sobre movimientos económicos asociados al ecosistema del fútbol, incluidos vínculos con financieras utilizadas por dirigentes y entidades deportivas.

La escalada se aceleró cuando distintas agencias del Estado comenzaron a revisar balances, contratos y documentación interna. A esto se suma la presión política del gobierno nacional, que ubicó a Tapia en el centro del debate sobre transparencia dirigencial. No existen imputaciones personales en las causas más sensibles, pero el desgaste institucional ya opera como un factor que compromete su posición dentro del país.

Claudio Tapia fue ratificado recientemente como representante de Conmebol ante la FIFA.

La propia crisis de Alejandro Domínguez

La fragilidad de Tapia se cruza con otra tensión. Domínguez tampoco atraviesa un momento cómodo. Nuestras investigaciones en este medio revelaron un entramado de privilegios fiscales, empresas sin tributos y operaciones opacas vinculadas a su entorno. Uno de los casos más relevantes es el contrato de Petropar con Doha Holding, una operación por 61 millones de dólares en combustible que nunca llegó. La empresa aparece representada en Paraguay por el hijo de Domínguez y un dirigente vinculado a Olimpia, mientras las firmas, documentos y adendas carecen de trazabilidad formal.

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El segundo frente es patrimonial. Nuestras publicaciones documentaron que once empresas vinculadas a Domínguez no pagaron impuestos en 2024 según la DNIT. Entre ellas figura Buenaventura S.A., sociedad que concentra propiedades por más de 5 millones de dólares en Asunción, San Bernardino y Coronel Oviedo sin registrar tributos. Además, la sede de Conmebol en Luque continúa declarada como baldío, lo que la exime del pago de impuestos municipales pese a ser un complejo corporativo completamente operativo. El patrón es claro. Un modelo empresarial con bajo costo fiscal acompañado de beneficios administrativos que contrastan con el poder institucional que proyecta Domínguez.

Claudio Tapia, socio central del modelo de poder construido por Alejandro Domínguez.

Luque como espacio político compartido

En el cierre de este entramado aparece otro elemento que circula en ámbitos dirigenciales. Fuentes del sector señalan que Tapia tendría vínculos crecientes con inversiones inmobiliarias en Paraguay, incluso conexiones indirectas con grupos privados vinculados al entorno de Domínguez. No hay documentación pública que permita afirmarlo como un hecho, pero sí puede registrarse que su presencia frecuente en Luque, su función dentro de Conmebol y su relación con operadores regionales alimentan esa percepción en el ecosistema del fútbol sudamericano. Es un dato que circula, que no está probado y que debe mencionarse con cautela.

Un bloque que cruza fragilidades

El tablero sudamericano combina hoy dos crisis de distinta naturaleza pero con efectos convergentes. Tapia enfrenta auditorías, desgaste institucional y presión política en Argentina. Domínguez acumula cuestionamientos sobre su entramado empresarial y sobre operaciones donde aparecen vínculos familiares y privilegios fiscales. Ambos están unidos por necesidad. Si uno pierde estabilidad, el bloque pierde cohesión. Si uno cae, el otro queda expuesto.

Un cierre necesario

La ratificación de Tapia como representante sudamericano ante la FIFA funcionó como un intento de contención. Pero la región no enfrenta un problema de nombres. Enfrenta un problema de estructura. El poder del fútbol sudamericano depende de alianzas que hoy muestran grietas visibles. La crisis dejó de ser local. Ya es regional. Y cada movimiento revela que el modelo que sostuvo a Domínguez durante una década enfrenta su momento más frágil. Si uno cae, el otro queda sin escudo.

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