La puerta estaba cerrada, pero el mensaje quedó expuesto. En la Casa de la Libertad – Rodrigo Quintana, sede histórica del Partido Liberal Radical Auténtico, un afiche colocado durante la madrugada dejó una definición política directa: “Declarado por unanimidad: las mujeres del PLRA haremos brazos caídos hasta las municipales. Ahora a esperar sus logros…”. La imagen fue difundida en redes y rápidamente se convirtió en el primer gesto visible tras la convención partidaria.
El mensaje en la sede
No fue una intervención anónima ni una consigna externa. El texto se presenta como una declaración colectiva y fija un plazo político concreto: las elecciones municipales. No convoca a marchas ni anuncia rupturas formales, pero sí comunica una conducta interna. El mensaje apunta al funcionamiento cotidiano del partido y se expresa, de manera simbólica y directa, en su sede central.

La decisión que lo detonó
Horas antes, en una convención extraordinaria realizada en Coronel Oviedo, el PLRA resolvió modificar su estatuto y eliminar la paridad en las listas de candidaturas. A partir de ahora, el partido se rige por el mínimo legal del 20 % de participación femenina, establecido en el Código Electoral (Ley 834). La votación fue presentada como mayoritaria y cerró una norma interna que había ido más allá del piso legal.
Las críticas internas
La decisión no pasó inadvertida dentro del propio partido. La concejala Fiorella Forestieri cuestionó públicamente la medida y advirtió que la reducción de la paridad “daña la democracia interna del PLRA”, al retroceder sobre un derecho político ya incorporado en la vida partidaria.
La edil capitalina Fiorella Forestieri
En la misma línea, otra dirigente liberal, la docente Benita Jara Cañiza, repudió la convención y calificó la resolución como “antimujer”, recordando que la paridad había sido aprobada apenas tres años atrás por los mismos convencionales. Durante el debate, según relataron participantes, las objeciones femeninas fueron recibidas con abucheos.
Un conflicto expuesto
El afiche en la sede no resume el debate, pero sí exhibe su consecuencia inmediata. La eliminación de la paridad dejó de ser un punto estatutario para convertirse en un conflicto visible dentro del partido. La advertencia de “brazos caídos hasta las municipales” trasladó la discusión del acta de convención a la puerta del PLRA, donde quedó planteada, sin discursos, la tensión abierta que seguirá marcando su interna.