La Cámara Baja alcanzó un récord de 2.523 funcionarios con un costo mensual de USD 2,7 millones

Mientras el Gobierno habla de “guerra económica”, la Cámara Baja presidida por Raúl Latorre alcanzó un récord de incorporaciones: hoy, por cada diputado existen unos 31 funcionarios y al menos 4 asesores.

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Investigaciones 25/3/26

Por Alfredo Guachiré

Desde que Raúl Latorre asumió la presidencia de la Cámara de Diputados en 2023, la estructura administrativa no dejó de expandirse. En ese periodo, la Cámara incorporó 778 funcionarios entre nombrados y contratados, además de sumar 275 comisionados provenientes de otras instituciones. El resultado es una estructura que hoy alcanza los 2.523 funcionarios activos.

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Este crecimiento se da en un contexto donde el propio Gobierno impulsa un discurso de ajuste y “guerra económica”. Sin embargo, los registros muestran que la Cámara Baja no solo mantiene su tamaño, sino que conserva margen para seguir ampliándose, con 115 vacancias disponibles en pleno año electoral.

31 funcionarios por diputado

Con una composición de 80 diputados, la estructura actual implica que existen aproximadamente 31 funcionarios por cada legislador. Esta relación permite dimensionar el tamaño real del aparato administrativo que sostiene el funcionamiento de la Cámara de Diputados.

Dentro de esta estructura se identifican múltiples niveles: 168 cargos de dirección, 194 jefaturas y 294 asesorías, además de los funcionarios permanentes, contratados y comisionados. No se trata solo de apoyo técnico o administrativo, sino de un entramado amplio que combina gestión, asesoramiento político y operación institucional.

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El costo total de esta estructura alcanza los ₲ 20.109.662.817 mensuales, equivalentes a USD 2,7 millones. En promedio, cada diputado representa un gasto cercano a USD 33.000 mensuales, solo en estructura administrativa.

Los mejor pagados dentro de la Cámara

En la cima salarial, el presidente Raúl Latorre percibe ₲ 42.201.900, seguido por el vicepresidente Hugo Joel Meza, con alrededor de ₲ 41.201.900. Los diputados en general cuentan con una dieta de ₲ 37.900.000, además de gastos de representación.

Entre los funcionarios no legisladores, los ingresos más altos corresponden al secretario general, Carlos Antonio Samudio (₲ 32.108.800) y al secretario administrativo Julio César Cabrera Guerrero (₲ 30.580.000), junto a directores generales que rondan los ₲ 29 a 30 millones mensuales.

El secretario general, Carlos Antonio Samudio, es el funcionario no diputado mejor pagado (₲ 32.108.800), junto a Raúl Latorre durante una sesión.

En paralelo, los directores de bancada presentan una fuerte dispersión salarial, con ingresos que van desde ₲ 4.729.000 hasta ₲ 23.029.000, incluso dentro de funciones similares.

Salarios y estructura interna

Más allá del volumen de funcionarios, la distribución interna de los salarios también muestra diferencias relevantes. Dentro de los cargos de dirección, al menos 64 directores perciben entre ₲ 20.029.000 y ₲ 30.190.000 mensuales.

En niveles intermedios, 82 jefes perciben entre ₲ 10.000.000 y ₲ 17.900.000, mientras que en el segmento de asesorías se registran al menos 20 funcionarios con salarios que van de ₲ 8.000.000 a ₲ 20.300.000.

A estos montos se agregan bonificaciones y gastos de representación, que alcanzan a 827 funcionarios por ₲ 1.285 millones mensuales, además de ₲ 949 millones distribuidos entre 240 funcionarios.

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Un patrón de gasto en expansión

El crecimiento de la estructura administrativa no es un hecho aislado. En paralelo, la Cámara de Diputados ha registrado otros gastos relevantes en los últimos meses.

Entre ellos, se encuentran los más de ₲ 634 millones destinados a viajes al exterior de diputados, la adjudicación de un seguro médico por ₲ 16.870 millones y el financiamiento de viáticos para actividades internacionales, incluyendo congresos y conferencias fuera del país.

En conjunto, estos datos configuran un patrón donde la Cámara Baja no solo amplía su estructura interna, sino que sostiene un esquema de gasto elevado en distintas áreas, incluso en un contexto de restricciones fiscales y discurso de austeridad.